DERECHO A LA FIANZA – EL SÍ, EL NO Y EL FIGUREO

Pasada la euforia del referendum me ha dado con meditar sobre el estado de la política en Puerto Rico.

Cavilando sobre todas las incongruencias y sin sentidos que llenaron el discurso, alrededor del referendum, desde todos los ángulos que abarcan las diferentes tendencias e ideologías del paisaje político puertorriqueño no puedo mas que sentir vértigo muchas veces ante lo que aparenta ser una falta de enfoque para exponer argumentos sólidos que sustenten las variadas posiciones.

Los argumentos distorsionados que ambos bandos tan gratuitamente nos ofrecieron en antelación a este referendum son una muestra de la disfunción política puertorriqueña que no es capaz de discutir los elementos esenciales de tal o cual propuesta sin que degenere la argumentación en una competencia para ver quien mejor apela a las emociones del electorado.

Por un lado el grupo del SI nos ofrece una merma en la criminalidad, dando como prueba el que en las regiones donde se estaban llevando los casos a nivel federal, y en los que no había derecho a fianza, la merma en crímenes sobrepasaba el 20% mientras que en otras areas era de alrededor de 8%. Demás está decir que esto es más una prueba de lo laxo que es nuestro sistema donde jueces permiten que personas peligrosas salgan bajo fianza; y no del hecho de si hay o no el derecho a la fianza. Por tanto, eliminar el derecho a la fianza en ciertos casos no hiba a solucionar el problema ya que, si el juez así lo determina, estas personas podrían salir bajo fianza aún estando el crimen  bajo los criterios de aquellos para los cuales no hay derecho a la misma. Bajo el SÍ el privilegio a la fianza todavía existiría pero este ya no sería un derecho y si el acusado caía en manos de un juez laxo podría como quiera salir bajo fianza. Por tanto el derecho a la fianza no es el problema, sino las personas que tenemos ancladas como jueces siendo este un problema mucho mas difícil de resolver. Los proponentes del Sï abrazaron la retórica del miedo y lo emociónal para a la larga resolver nada.

Los del NO por su parte no se quedaron atrás en sus discursos llenos de distorsiones. Al leer muchos de los argumentos por el NO de los proponentes principales de esta posición me venía a la mente el “doublethink” de George Orwell. En otras palabras en un mismo argumento residían dos ideas que se contradecían sin que ello causara mayor problema para el que estaba presentándolas. En un mismo hilo de argumentación exponían la importancia del derecho a la libertad bajo fianza para que la persona acusada pueda mejor asistir en su propia defensa y como el eliminar este derecho infringiría sobre la calidad de su defensa, añadiendo que los pobres serían los mas afectados. Sin embargo, al final de ese mismo hilo argumentativo mencionaban que no era necesario eliminar el derecho a la fianza ya que era cuestión de asignar una fianza lo suficientemente alta para que la persona no pudiera salir. Se perdía en el calor de la argumentación lo imposible de poder harmonizar el primer argumento con el segundo. ¿Si el primer argumento, salir bajo fianza, es tan importante; como puedes defender el segundo?

Los proponentes del NO no se amilanaron tampoco en argumentar que los pobres serían los mas desfavorecidos en esta reforma sin explicar como. También argumentaron que la presunción de la inocencia se perdería en nuestro sistema de justicia si el SÍ ganaba. El principio de la presunción de inocencia se refleja en nuestro sistema de la siguiente forma; el peso de la prueba de culpabilidad de una persona está en manos de la fiscalía eliminando así de los hombros del acusado el peso de probar su inocencia. Por tanto, la presunción de la inocencia es un concepto mas profundo que permea la forma en que el proceso se lleva a cabo por lo que la misma no se violenta por la mera acción de mantener preso a una persona en lo que se ventila el juicio. La presunción de la inocencia influencia la forma en que se lleva acabo el proceso de justicia y no se refleja en una acción, superficial y estéril, como la mera libertad del acusado en lo que se ventila el juicio. De esta forma los proponentes del NO apelaron de forma deshonesta a la emoción del electorado y al miedo.

Quiero presentar un mejor argumento para la eliminación del derecho a la fianza y el mismo es el siguiente:  El derecho a la fianza es un derecho hueco.El derecho a la fianza, es precisamente eso, el derecho a salir bajo fianza. Es la razón por la cual nuestra constitución explicitamente instruye a que el monto de la fianza impuesta no sea excesiva para así garantizar el que todo individuo pueda salir y estar en la libre comunidad hasta el dia en que se ventile su juicio.

El derecho a la fianza es una buena prueba de un derecho mal habido producto de intelectuales que imaginaban una mejor sociedad con solo plasmar buenas intenciones en la constitución. Los jueces, que enfrentan la cruda realidad diaramente, asignan fianzas excesivas, en contra del espíritu de la constitución, para mantener personas peligrosas tras las rejas; de esta forma protegiendo a la ciudadanía en lo que se ventila el juicio. No habla bien de nuestra constitución el que para proteger a la ciudadanía sea necesario actuar en contra del espíritu de la misma.

El mejor argumento en contra de la idea de que la constitución solo debe ser reformada para añadir derechos y no para quitarlos es precisamente este. Este derecho es uno mal habido producto de la falta de sentido común de parte de las personas que redactaron nuestra constitución. ¿Qué virtud le ven los del NO a que este derecho se le esté llamando como tal si una persona al no poder pagar la misma no puede disfrutar de ese derecho? ¿Desde cuando un derecho solo se puede disfrutar si se tiene suficiente dinero?

He aquí la muestra del figureo, en el sentido de falsa proyección, tan entronizado en nuestra sociedad. Lo importante, al fin y al cabo, es que nuestro documento constitucional se lea bonito, que podamos decir que nuestra constitución es de avanzada. En otras palabras lo importante es el figureo intelectual de aquellos que solo piensan en la adulación hueca.

De aquí puedo argumentar que esto es un reflejo de una característica cultural de nuestra sociedad, donde lo importante es  proyectar  que las cosas son de una forma cuando en realidad son de otras. Es la razón por la cual por un lado el gobierno anuncia con bombos y platillos tal o cual servicio especial y cuando la ciudadanía va a reclamar el mismo, el mismo no existe en sustancia sino en palabras bonitas plasmadas en un papel.

Y es que lo mas importante para muchos intelectuales es el figureo, la proyección, el lenguage. La esencia no tiene ninguna importancia. En fin, que el figureo falso del que padece nuestra sociedad, desde las mas altas esferas del poder hasta las capas mas baja de nuestra sociedad, está bien enmarcada en nuestra constitución.

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