PUERTO RICO NO ES UNA COLONIA

Puerto Rico es una colonia. Esta aseveración es aceptada por muchos puertorriqueños y la misma es avanzada en la esfera internacional por diferentes organizaciones  sobre todo de tendencias independentistas pero también estadistas.

Puerto Rico es un territorio de los EEUU. Su constitución fue aprobada en el 1952 por el Congreso de los EEUU y un nuevo término fue acuñado para describir la nueva relación entre la metrópoli y el territorio: Estado Libre Asociado. No obstante el nuevo término para describir el nuevo status de Puerto Rico, la isla continuó bajo la clausula territorial de la Constitución de los EEUU.

Bajo el nuevo status Puerto Rico es gobernado por los puertorriqueños y no por un gobernador asignado por el Presidente de los EEUU. La política interna de la isla está en manos locales y los puertorriqueños deciden como mejor gobernarse dentro de las limitaciones impuestas por el status político.

Las limitaciones impuestas por este status se circunscriben a que Puerto Rico no tiene representación internacional ni relaciones diplomáticas con otros países de forma directa. Cualquier participación de Puerto Rico en algún organismo internacional tiene que ser avalado por el gobierno de EEUU. Puerto Rico tampoco puede negociar tratados de ninguna índole con otros países. Las limitaciones de este status también se reflejan en la aplicabilidad de la Constitución y leyes federales a Puerto Rico lo cual  obliga a que toda iniciativa legislativa esté alineada a la jurisprudencia federal.

El discurso llevado por los que avalan al ELA como una colonia se circunscribe al hecho de que este status está enmarcado dentro de la clausula territorial de la Constitución de los EEUU y que por tanto no hubo un cambio sustantivo en la condición de Puerto Rico con el advenimiento de este nuevo status con respecto al status anterior. Puerto Rico todavía está bajo los poderes plenarios del Congreso de los EEUU.

La realidad es que el status que Puerto Rico ostenta en estos momentos es uno indigno, como status permanente, para un pueblo del tamaño del nuestro donde viven mas de 3 millones de ciudadanos. Bajo este status no reclamamos nuestro espacio dentro de la comunidad de naciones pero tampoco somos visibles en las esferas de poder del Congreso de los EEUU, país al cual estamos relacionados. Este status también abona a la desunión de nuestro pueblo. Es un fenómeno normal en el ámbito de las relaciones humanas que se formen vínculos cercanos y lealtades entre personas que se relacionan por un largo tiempo. Lo mismo sucede a nivel de pueblo. El ELA es un status que va incubando un mayor acercamiento de un segmento del pueblo hacia los EEUU. Mientras esto sucede el mismo partido que aboga por este status vende la idea del beneficio de la ciudadanía americana a la misma vez que lleva un mensaje de que ser puertorriqueño no es compatible con una mayor lealtad hacia la nación cuya ciudadanía ostentamos. Demás está decir el enredo espiritual que esta política a efectuado sobre el puertorriqueño en general.

Sin embargo, usar la palabra colonia para describir al ELA es como usar un epíteto para describir a una persona. Puedes describir a una persona como un becerro pero eso no significa que la persona tenga cuatro patas y pesuñas. La palabra becerro es solo un epíteto para llevar el mensaje de lo indeseable que es esa persona. Lo mismo sucede con la descripción del ELA como una colonia. No voy a defender al ELA. La realidad es que se merece el despreciable epíteto.

Dicho todo esto, sin embargo, quiero plantear que Puerto Rico NO es una colonia en el sentido real de la palabra. El discurso de que Puerto Rico es una colonia es uno meramente para avanzar una agenda política y no refleja la realidad. Como todo discurso político lo importante es avanzar la agenda detrás del mismo irrespecto de cuan verdadero sea el mensaje para así lograr la meta que se quiere.

Empecemos por entender que es una colonia y porque la comunidad de naciones está en contra de la existencia de este tipo de status. Bajo una colonia el poder decisional sobre todos los asuntos que le atienden a la misma son tomados por representantes de la metrópolis y no por representantes del pueblo. La subyugación pólitica es total y extrema donde la arbitrareidad y falta de democracia es bien evidente. El pueblo colonizado no tiene representación en el gobierno y su status como ciudadanos es irrelevante.

Puerto Rico está muy lejos de este tipo de relación colonial, aún bajo las limitaciones que este status le impone. Solo una persona poco razonable puede alegar que Puerto Rico sufre de una falta de autodeterminación bajo el ELA. El espacio discresional que tiene el pueblo de Puerto Rico para trazar su propio estilo de gobernar y decidir sobre sus asuntos internos es amplio aún bajo las limitaciones de la Constitución y leyes de los EEUU. El mero hecho de que estas limitaciones existan bajo este status no es razón para argumentar que el ELA es una colonia. Estas limitaciones existirían bajo la estadidad el cual es un status descolonizante según las Naciones Unidas(NU). Se puede alegar que, sin embargo, bajo la estadidad los puertorriqueños tendríamos voz y voto para tratar de influenciar sobre la forma y alcance de las leyes federales que afectarían a Puerto Rico; poder que no tenemos bajo el ELA. Aún así, el mero hecho de que los EEUU reiteradamente ha expresado de que los puertorriquieños tenemos el poder de decidir nuestro futuro y que respetaría cualquier determinación de nuestro pueblo por la independencia es mas que suficiente para borrar cualquier vestigio de arbitrariedad colonial ya que podemos terminar con este estado de cosas con solo hacer un reclamo claro y mayoritario al gobierno federal.

Las Naciones Unidas aceptan como fórmulas descolonizadoras la integración, la libre asociación o la independencia, pero también aceptan cualquier otro tipo de acuerdo entre el territorio y la metrópoli siempre y cuando esté avalado por el pueblo. El lenguage en inglés dice así:

The modes of exercising the right of peoples to determine their international status have been most fully defined in the Declaration on Principles of International Law concerning Friendly Relations and Cooperation among States in accordance with the Charter of the United Nations, which contains the latest pronouncement on the subject. It reads as follows: The establishment of a sovereign and independent State, the free association or integration with an independent State or the emergence into any other political status freely determined by a people constitute modes of implementing the right of self-determination by that people.

El Comité Especial de las Naciones Unidas se ha expresado de esta forma para poder cubrir los reclamos de territorios que no desean cambiar su status político y rechazan las otras 3 fórmulas que las Naciones Unidas plantea como descolonizadoras. Para aquellos que no aceptan al ELA como una de muchas formas de libre asociación, por el mero hecho de que todavía está bajo la Clausula Territorial, pero ven todavía las Naciones Unidas como el vehículo para “descolonizar” a Puerto Rico, esta expresión ha de ser contraproducente. De ahí que lo único que logran cada vez que ventilan el caso de Puerto Rico es un reclamo blando de parte del comité invitando a los EEUU a que respete la libre determinación de los puertorriqueiños, cosa que los EEUU ha expresado en reiteradas ocasiones que hará una vez los puertorriqueños reclamemos un cambio de status.

Aún así los que abogan por catalogar al ELA como una colonia nunca van a acceder a ver este status de ninguna otra forma mientras esté bajo la cláusula territorial de la Constitución de los EEUU.

El hecho de que el ELA está enmarcado bajo la Clausula Territorial  y por ende sujeto a los poderes plenarios del Congreso de los EEUU no etiqueta automáticamente al mismo como una colonia. La Clausula Territorial solo limita al territorio no al Congreso. Bajo esta cláusula el congreso puede levantar todo un acuerdo y el entramado legal para sostenerlo entre Puerto Rico y EEUU. No hay lugar a dudas de que bajo el ELA Puerto Rico está sujeto a los poderes plenarios del Congreso pero aún así atravéz del tiempo se ha hido entrelazando una relación entre Puerto Rico y EEUU que ha ido creciendo al punto que el poder judicial se ha proclamado de la siguiente forma:

Los derechos, privilegios e inmunidades de los ciudadanos de los Estados Unidos se respetarán en Puerto Rico hasta el mismo grado que si Puerto Rico fuera un Estado de la Unión y sujeto a las disposiciones del inciso 1 de la sec. 2 del art. IV de la Constitución de los Estados Unidos.

La realidad es que la relación entre los EEUU y Puerto Rico se ha movido de una entre la metrópoli y la colonia a algo mucho mas parecido a una libre asociación pero dentro de la cláusula territorial. El congreso de los EEUU no puede tratar a Puerto Rico de forma arbitraria por mas que esto sea técnicamente posible bajo los poderes plenarios del Congreso. A Puerto Rico le asiste el crecimiento de este status dentro de la cláusula territorial donde en reiteradas decisiones se ha establecido que la relación entre el gobierno de EEUU y la isla es idéntica en la mayoría de los aspectos al de un estado. También le asiste los privilegios e inmunidades que la ciudadanía americana le extiende al pueblo puertorriqueño. Demás está decir que bajo la jurisprudencia federal el concepto de “due process” enmarca elementos tan abstractos como la injusticia e injuria y por tanto cualquier movida del gobierno federal que , aún siendo legal bajo los mas estrictos criterios de la ley, puede ser detenida si se determina que es injusta e injuriosa para el pueblo de Puerto Rico. En otras palabras, la idea de que los EEUU pueden ser arbitrarios en sus decisiones hacia Puerto Rico por el mero hecho de estar bajo la cláusula territorial es errónea, sino que para el gobierno de los EEUU políticamente imposible de ejecutar. En otras palabras; toda colonía  que los EEUU hayan poseído han estado sujeta bajo la Clausula Territorial pero no todo los territorios bajo la Clausula Territorial son colonias. Como bien expliqué arriba esta clausula limita al territorio y no al Congreso de los EEUU el cual en la ejecución de su amplio poder ha entramado todo un andamiaje legal que transforma la relación de Puerto Rico con la metrópoli en una no colonial donde los puertorriqueños ostentamos un amplio espacio discrecional para autogobernarnos.

Demás está decir que para los independentistas o estadistas que profezan una profunda antipatía hacia el ELA las explicaciones antes expuestas no son suficientes para que cambien de parecer en cuanto a si el status de Puerto Rico es uno colonial o no. Pero esto es mas una cuestión de celo ideológico y no un verdadero reflejo de la realidad puertorriqueña.

Un comentario

¿qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s