GIGANTISMO GUBERNAMENTAL EN PUERTO RICO

El gigantismo gubernamental ha distorsionado nuestra economía y nuestra idiosincrasia de formas profundamente dañinas que afectan nuestra percepción de lo que es posible, lo que es razonable y lo que es aceptable. Las políticas progresistas que nos mueven hacia este gigantismo y sus Políticas de Bienestar son copiadas de países exitosos a los cuales les achacamos su éxito a estas mismas políticas, cuando la realidad es que estos países son exitosos desde antes de implantadas las mismas y por razones que nada tienen que ver con estas. El gigantismo gubernamental que comenzó desde la década de los 70 como movida para disminuir el desempleo ha engendrado generaciones de puertorriqueños sin espíritu empresarial. Muchos son los puertorriqueños cuya primera opción es buscar trabajo en el gobierno, un gran número de ellos a través de palancas. Inflar las filas de empleados del gobierno con el solo propósito de bajar el desempleo también genera una cultura de pereza y desdén hacia el trabajo además de destruir parte de la capacidad para acumular capital de las empresas privadas mediante la imposición de mayores impuestos y regulaciones.

Todos lo puertorriqueños hemos oídos anécdotas, de familiares y amigos, sobre la poca productividad en las oficinas de gobierno. La cultura de trabajo que estos puertorriqueños transmiten a sus hijos no puede ser subestimada. Demás está decir lo dañino que la misma ha sido para generaciones de puertorriqueños. La actitud de muchos de los empleados es de que un puesto en el gobierno es casi una propiedad y que la misma no puede ser perdida bajo ninguna circunstancia, no importa cuan deficiente sea el servicio. El desdén que esto produce hacia el servicio al ciudadano es mas que evidente para cualquier puertorriqueño que haya tenido que hacer alguna diligencia en alguna oficina del gobierno.

El gigantismo gubernamental distorsiona las fuerzas que trabajan hacia una mayor división de trabajo en la sociedad al no permitir lo que Schumpeter describió como la “destrucción creativa del capitalismo”. A menor división de trabajo menor la oportunidad de empleo, menor la diversidad de empleos y mas rancia la actividad económica. La “destrucción creativa del capitalismo” se puede entender siguiendo la historia de la agricultura en EEUU, pero la misma aplica a todas las industrias. Para el comienzo del siglo 20 la agricultura acaparaba la actividad de mas de un 40% de la población total de los EEUU. Al final del siglo 20 la agricultura acaparaba la actividad de menos del 3% de la población. La caída es de 92% en términos porcentuales, y 75% en términos absolutos aún con un 300% de incremento de población. Según el progreso de la tecnología avanzaba los agricultores lograban ser mas productivos para la buena fortuna del resto de la sociedad. Después de todo, la mayor productividad se refleja en acceso a productos agrícolas mas económicos y de mayor variedad. Sin embargo, la mayor productividad en la gestión agrícola, aunque buena para la sociedad en general, fue afectando a aquellos agricultores cuyos costos de operación eran mas altos llevando a los mismos a tener que cerrar sus granjas. El cierre de estas granjas sirve de señal a las nuevas generaciones a no entrar en este tipo de negocio para vivir. Los hijos de los granjeros que se vieron forzados a cerrar fueron haciéndose de la idea de que la agricultura no era la línea de trabajo a seguir en el futuro. Este mensaje también llega a los hijos de los otros granjeros que todavía están operando. El resultado es una generación que busca otro tipo de actividad para subsistir. El acto de buscar otros medios de subsistencia inyecta manos de obra barata que permite que otras industrias crezcan. Muchos de los miembros de esta nueva generación crean nuevas formas de empleo y hasta negocios propios aumentando así la división de trabajo.

En fin que la “destrucción creativa” del capitalismo beneficia a la sociedad de ambas formas, a la larga, aún cuando la misma genera sufrimiento a corto plazo para aquellos que se ven afectados directamente por esta destrucción. Si el gobierno tomara medidas para evitar estas pérdidas de trabajo, tendría que subsidiar el mantenimiento de los mismos gastando sumas billonarias para lograr tal protección. Mediante esta política estaría manteniendo a un tipo de trabajador que no tendría incentivo para ser productivo ya que su subsistencia estaría garantizada por los subsidios gubernamentales. Esto crea otra carga al erario público y destrucción de capital al usar el mismo en actividades que la sociedad puede prescindir.

El gigantismo gubernamental no permite que esta destrucción creativa se lleve a cabo mientras el gobierno continué subsidiando el mantenimiento de un número exagerado de empleados trabajando para sí. Esto aún cuando el mismo trabajo se puede llevar a cabo con menos del 40% de empleados que actualmente tiene. Como mencioné anteriormente esto destruye el espíritu empresarial del país, lo que a su vez detiene la diversidad en la actividad comercial (división de trabajo); estancando las fuerzas creadoras de riquezas que todo pueblo posee de forma natural. ‘

Es de esperar que muchas personas al escuchar este tipo de argumento para explicar la maltrecha abilidad de nuestra sociedad para crear empleos contra argumenten que mientras la empresa privada no cree los empleos necesarios el gobierno tiene que tomar las medidas necesarias para hacerlo. Lo que no logran ver los que abrazan esta lógica es que la división de trabajo en la sociedad se da por la necesidad que todo individuo tiene de mejorar las circunstancias que le rodea y no por virtud de hacer el bien.

Decir que la empresa privada ha de crear los empleos primero antes de que el gobierno abandone estas políticas es equivalente a que la naturaleza esperara a que el cauce del rio se creara antes de soltar las aguas para que corran en él, cuando la realidad es que el cauce se crea por la fortuita y descontrolada acción del agua al fluir sobre el terreno virgen.

La causa principal para el moribundo estado del espíritu empresario en nuestra isla es precisamente la abultada e inflada nómina gubernamental. En vez de crear empleos de forma artificial el gobierno debe de aunar fuerzas e ideas sobre como mitigar el sufrimiento de no tener un empleo, sin extinguir la llama interna que tiene todo individuo para cambiar las circunstancias que le rodea. Es precisamente esta llama la que se extingue cuando el gobierno crea empleos de forma artificial.

¿qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s