CRISIS DE VALORES Y JUSTICIA SOCIAL

Usted se crió distinto que yo……..

Estas fueron las palabras que el ladrón le dirigió a su víctima mientras lo amarraba dentro de su propia casa y de esa forma excusarse por su acción. Palabras mas dramáticas no podían ser. Las mismas encapsulan las circunstancias desfavorecidas de toda una vida corta y sin rumbo. Estas palabras nos muestra la cara dura que la vida le ofrece a un segmento de la población donde la desigualdad y la pobreza son realidades perennes de la vida. Nos dicen los expertos que la exclusión social a la que se ven marginado los pobres de este país, es la causa principal de la ola criminal en la cual estamos hundidos.

En un país donde los intelectuales son los que dominan el discurso explicativo sobre las razones para la violencia en nuestra sociedad; el discurso de la exclusión social y desigualdad económica enmarca todas las razones para comprender los males que nos aquejan. El tema recurrente sigue siendo que la sociedad capitalista tiene la culpa de estas iniquidades las cuales son la fuente de la degeneración de valores en la cual estamos sumergidos.  A la mayoría de las personas decentes y responsables se les hace muy fácil abrazar este argumento ya que no se sienten responsables de los supuestos desmanes que la sociedad nos impone; aún cuando esto no es así.

Las estadísticas son claras al mostrar que la gente alta, bien parecida y esbelta tienen mayores probabilidades de tener éxito en la vida. Pero vemos con recelo a aquel, que no teniendo las mismas ventajas físicas, se pasa achacándole a la falta de las mismas todo su infortunio profesional. Argumentar que una sociedad igualitaria e inclusiva no solo social sino económicamente resolvería nuestros problemas y nos llevaría a la felicidad es tan trivial como argumentar que si todos fuéramos altos y bien parecidos seríamos felices y exitosos. Pero aunque argumentar lo segundo es evidentemente absurdo, argumentar lo primero pasa como brillante idea que nos ilumina hacia el camino que nos llevará a nuestra eventual redención.

La desigualdad económica es una característica ineludible del progreso que paulatinamente va sacando  a mas y mas gente de la pobreza, seguir machacándole a esta la razón de nuestros infortunios es una majadería intelectual que solo sirve para abrirle paso a cualquiera que anhele una posición prominente en la Universidad del estado. Aún en un país tan ejemplar como Suecia, que tanto usan los intelectuales como ejemplo, el 70% de las riquezas está en manos del 5% de la población. El progreso y la generación de riquezas es imposible sin acumulación de capital cuya característica mas evidente es la desigualdad económica.  China,  Rusia y el resto de los países que una vez fueron comunistas obtendrían métricas de igualdad envidiables cuando fueron países comunistas. En China la desigualdad se ha incrementado en los últimos 30 años a niveles nunca imaginados desde que se abrió la economía al capitalismo, sin embargo estoy seguro que ningún chino quiere volver al pasado pobre y precario de los tiempos del egalitarismo económico. La desigualdad económica es resultado de la acumulación de capital el cual es responsable del progreso material de todos, incluyendo el de los mas pobres. China es el mas visible ejemplo de este proceso donde la pobreza ha bajado en mas de un 40% en los últimos 20 años mientras la desigualdad económica va en aumento.

Mucho se ha logrado con el discurso de la justicia social. Si pudiéramos remontarnos 60 años atrás y le contáramos a los pobres que en el futuro no solo habrían escuelas gratis para todos alrededor de la isla, en donde el estado se comprometería también en alimentarlos,  sino que el gobierno repartiría ayuda alimentaria suficiente para sustentar a una familia que así lo necesitara; estas personas estarían en la certeza de que esa sociedad futura sería un paraíso terrenal donde no habría zozobra ni crimen que reportar. Si ha esto le añadimos todas las ayudas estatales y federales para lograr que familias necesitadas obtengan un lugar de residencia quedarían pasmados y sin aliento ante tan bello amanecer que en el futuro le depararía a los pobres de este país.

¡La pesadilla de país que hemos logrado construir sería inimaginable para estas personas.!

Cualquiera que tenga hijos y activamente los crie notará que los mismos son literalmente una hoja de papel en blanco esperando a que plasmen algo en el. La crisis por la cual estamos pasando tiene toda su raíz en la carencia de valores de un segmento significativo de nuestra población. Es esta carencia de valores la que fomenta la deserción escolar, la violencia y los estilos de vida que solo fomenta mas pobreza. La pobreza no es la razón de esta falta de valores. Estos valores los inculcan padres sobre el papel en blanco que son sus hijos. Sin embargo,  no se puede pasar por alto la influencia de los, que en su afán de igualar pobreza con falta de valores, le achacan a la desigualdad económica las razones para el comportamiento anti social de un segmento enorme de nuestro pueblo. Este mensaje ayuda a este segmento anti social a vivir con sus conciencias indolentes abrazados a la idea de que la culpa la tienen las circunstancias que supuestamente le impone la sociedad; por tanto ninguna responsabilidad, por este comportamiento, recae en ellos.

La realidad es que la sociedad, o el gobierno como reflejo de la misma, nunca va a lograr sustituir la función de los padres. Los valores no se pueden enseñar como materia académica. Los valores no son como las matemáticas o las ciencias. Los valores se les inculcan a los niños cuando los mismos ven como los adultos que les rodean resuelven sus problemas diarios, viven la vida y afrontan las iniquidades que la misma nos impone a todos.

El departamento de la familia no va a contratar a medio millón de solterones y asignarles a cada uno una familia con la cual estar las 24 horas al día para asegurarnos de que los niños criados en las mismas crezcan en un entorno donde se fomenten los valores de vida necesario para tener una existencia productiva. El fracaso de un individuo para lograr encajar en la sociedad y abrazar valores de conducta que lo lleven a ser un miembro productivo de la sociedad tiene nombre y apellido; y estos son los del padre y la madre del mismo. Ningún tipo de intervención gubernamental JAMAS sustituirá la función de estas personas que literalmente son columnas de carga en la vida de todo ser humano. Seguir achacándole a la desigualdad social esta falta de valores le hace un servicio flaco a aquellos padres de familias pobres que logran criar a sus hijos e inculcarles valores de vida para que sean productivos aún bajo la pobreza.

El enamoramiento de los intelectuales a la idea de la justicia social – del papel redentor del gobierno, el gobierno grande patriarcal / maternal – unido a su desprecio por cualquier argumento que se pueda usar para abogar por una familia tradicional unida como célula madre de toda sociedad, los empuja al discurso de que es la sociedad, y sobre todo el capitalismo que trabaja dentro de la misma, la razón principal de la disfuncionalidad de todo un segmento de nuestra población. Para ellos esta disfuncionalidad puede ser subsanada con mas ayudas gubernamentales y, ¡Horror!, el desmantelamiento del mentado capitalismo.

El discurso de la justicia social y la prédica de la misma como idea cuasi religiosa  nos ha llevado a crear una sociedad inclusiva; Sí, pero inclusiva  en el sentido de que tolera cualquier tipo de comportamiento antisocial a cualquiera. Esto promueve la existencia de valores indeseables ante la carencia de presión social en contra de aquellos que las abrazan. Un ejemplo de la inclusión de valores indeseables mediante acción del gobierno, ante la imperiosa necesidad de lograr la Justicia Social, es que el gobierno ha fomentado políticas donde el estado toma el peso de la responsabilidad del bienestar de los niños sin que haya ninguna consecuencia en contra de sus indolentes padres.

Es hora de que enfrentemos este discurso cursi y sin fundamentos en la realidad que es la justicia social y empecemos a reemplazarlo por otro mas realista; la solidaridad.

La solidaridad es un camino de 2 vías donde la parte que recibe el apoyo ajeno busca la forma de mitigar el sacrificio que siempre estará relacionado al acto de ayudar. El mejor ejemplo para ilustrar lo que es la solidaridad es la situación donde una persona al quedar desamparada por golpes que le da la vida, termina  recibiendo ayuda, refugio y amparo de algún familiar o amigo. El ayudar a una persona que se encuentra en esta situación siempre será un sacrificio no importa cuanto aprecies a esa persona, después de todo si no fuera un sacrificio no sería admirable ni de recordar para la persona que recibe la ayuda. El sentimiento de deuda no se encendería en la persona que recibiera esta ayuda hacia la persona que la brinda.

Como parte del acto solidario, la persona que recibe la ayuda hará todo lo posible para mitigar el sacrificio de la persona que le está brindando apoyo. ¿Qué puede hacer esta persona para mitigar el sacrificio que la otra incurre al salir en su auxilio? Pues esta persona llevará a cabo todas aquellas actividades menores que de otra forma la otra persona tendría que hacer en su diario vivir como : hacer la compra y guardarla, cocinar o tener todo listo para cocinar, lavar los autos, limpiar la casa todos los días, cortar la grama, arreglar aquellas cosas que se pueda arreglar o coordinar para que se arreglen, en fin hacer cualquier cosa que haga la vida mas liviana, llevadera y hasta enriquesedora para la persona que está haciendo el sacrificio de apoyarlo. Pero aún mas, esta persona hará todo lo posible de salir de su predicamento a través de acciones visibles y constantes para así levantar la carga que su familiar u amigo está llevando sobre sus espaldas.

Alinear los valores de la sociedad hacia una solidaria, en el verdadero sentido de la palabra y no como un adjetivo hueco para empujar la Justicia Social, es la única vía posible para salir de la trampa moral en la cual hemos caído.

Esta trampa moral, bajo la rúbrica de la Justicia Social, se refleja en la idea de que toda persona tiene derecho a vivienda, nutrición y todo tipo de servicio gubernamental por el mero hecho de ser un miembro de la sociedad sin importar los valores que esta persona abrace; valores que bien pueden ser dañinos y en detrimento para el buen funcionamiento de la sociedad en general. En este aspecto la Justicia Social es una especie de religión donde el gobierno completa el trabajo inconcluso de Dios y reparte los bienes producidos por el segmento privado ha todos los pobres.

La sociedad, y por tanto el gobierno como representación de la misma, solo debe extender ayuda a aquellos que viven sus vidas siguiendo los valores que la sociedad juzga como aceptables. La inclusión social no puede ser un boleto de entrada a cualquiera que desee vivir como le de en ganas imponiendo con su comportamiento este tipo de valores al resto de la sociedad; una sociedad indolente que no tiene la espina para luchar en contra de esta incesante presión dañina, ante los reclamos de injusticia, que los intelectuales constantemente le machacarían a este tipo de política que castiga a aquellos que no amolden sus comportamiento de acuerdo a los valores que la sociedad quiere imponer. Aquel que quiera vivir en contra de los mejores valores que la sociedad quiere implantar puede hacerlo, pero sin la esperanza de que el gobierno le extienda una mano para facilitarle su subsistencia.

Al igual que la sociedades comunistas fracasaron al querer implantar políticas que van en contra de la naturaleza del hombre, la Justicia Social tiene que fracasar por las mismas razones. El discurso comunista señalaba el nacimiento de un Nuevo Hombre dentro de la sociedad comunista que trascendía las limitaciones en el comportamiento humano que se ven reflejadas en las sociedades capitalistas. Este Nuevo Hombre empujaría a las sociedades comunistas a un nivel de progreso y adelanto como nunca antes se había visto en la historia humana. Sin embargo, el comunismo fracasó precisamente porque el comportamiento humano en nada tiene que ver con un sistema económico dado; sino que es intrínseco a la naturaleza humana según ha ido evolucionando a través de los siglos debido a las restricciones que la misma naturaleza nos impone. Por tanto, cualquier sociedad que intente lograr la igualdad y garantice la subsistencia de sus ciudadanos desde el nacimiento hasta la muerte tiene por obligación que ser una sociedad pobre, de muy baja productividad, progreso bien limitado y para colmo con un gobierno dictatorial como así bien lo adelantaron economistas de principios del siglo XX ante la ola de pensamiento socialista/comunista que estaba barriendo al mundo.

Esta es la misma razón por la cual la inclusión social a través de la Justicia Social tiene que fracasar. Si una persona está desamparada en medio de una sociedad de extraños lo primero que va a intentar hacer es ser bien útil de alguna forma con las personas que le rodea para lograr su subsistencia. Este comportamiento normal del ser humano se ve eliminado cuando la sociedad acepta darle la mano a cualquiera que abrace cualquier conjunto de valores,  no importa cuan dañino sea para la sociedad.

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