REHENES DEL SECTOR PUBLICO

No desperdicies una crisis.

Las crisis muchas veces abren las puertas a nuevas oportunidades y formas de ver las cosas. Esta crisis  por la que está pasando Puerto Rico pudiera ser la oportunidad para que en nuestra isla se comience el proceso de cambiar de mentalidad en cuanto a la relación del gobierno con el resto de la sociedad.

La crisis que existe en las cuentas del gobierno  y su incapacidad de poder hacer buena  la promesa hecha a aquellos empleados por retirarse es una prueba del quebranto moral de aquellos que abogan por un gobierno grande y gestor de la economía.

Los políticos puertorriqueños, de ambos partidos que se han alternado en el poder, nos han vendido la idea de que la salud gubernamental es necesaria para la salud de la economía, de que si el sector privado no puede hacer su parte para crear empleos el gobierno tiene que llenar el espacio. A esto le añadimos toda la idea de la justicia social la cual se refleja en políticas amorales: como el querer dejar de trabajar al cumplir 30 años de servicio aún cuando la persona solo tenga 50 y pico años y puede vivir 30 años más, el cobro de días de enfermedad y vacaciones no usados, los días feriado sin fin y la cultura de que el empleado de gobierno tiene derechos de propiedad sobre la plaza que ostenta lo que nos ha llevado a la cultura del desdén reflejada en la expresión   “esto es pa 30años”.

Los políticos nos han llevado al punto de que el término Servidor Público ya ha perdido su verdadero significado, refiriéndose a estos como “Trabajadores” cuando en la realidad los trabajadores son aquellos que generan riquezas en el sector privado. El Servidor Público es precisamente eso, un Servidor. Es un ciudadano que vive de las riquezas generadas por el sector privado para llevar a cabo gestiones que de otra forma serían mas difícil e inconvenientes de llevar a cabo. Gestiones que a lo más podrían ayudar a generar mas riquezas a la empresa privada pero que por sí solas no generan ninguna.

Los políticos de turno en su afán de lograr ser electos en el próximo ciclo electoral han generado toda una política de agrandamiento del sector público y de incrementos en los beneficios que los mismos tienen derecho ante el total desdén del resto de la población que trabaja en el sector privado. Este desdén es una muestra de la efectividad que han tenido los que abogan por este tipo de política en influenciar la mente del pueblo en general al convencer al mismo de que estas políticas son beneficiosas no solo para los empleados públicos sino para el país.

El empleado público es tratado como si el mismo fuera miembro de una élite, un grupo privilegiado, un noble, un miembro de la realeza, alguien que está inmune de las presiones que le aquejan a aquellos que trabajan en el sector privado que a la larga son los que le pagan el sueldo. El término Servidor Público se ha convertido en un oxymorón ya que el único que está sirviendo aquí es el trabajador del sector privado. Prueba de esto es el trato que recibe el Servidor Público de su patrono; el Gobierno de Puerto Rico.

El Servidor Público una vez trabajado 30 años puede retirarse con una pensión. El que comience a trabajar en la empresa privada tiene la expectativa de trabajar hasta los 67 años. Por tanto si comenzaste a los 18 años, justo saliendo de la superior, has de trabajar por 49 años antes de poder recibir el retiro. ¿Por qué al “Servidor Público” se le está tratando como a un privilegiado “Servido”?, nadie puede explicar. Pero la realidad es que todos los que se retiran después de 30 años de retiro todavía están lo suficientemente saludables y pueden continuar aportando con su trabajo. Demás está decir que esto crea una cultura de vagos donde todo el mundo le busca la vuelta al sistema para retirarse cuando todavía están relativamente saludables y jóvenes. En la industria privada puedes retirarte temprano si así lo quieres usando tu propio dinero o puedes continuar trabajando hasta que cumplas la edad reglamentada para el retiro.

El “Servidor Público” puede reclamar vacaciones no tomadas y recibir una compensación por esto. Ningún ser humano es tan indispensable como para no poder coger unas vacaciones bien merecidas. Por esto es que en la industria privada si tu no fuiste lo suficientemente responsable como para coordinar tus vacaciones en el año las pierdes. El mensaje por tanto es

¡No reclames si te crees tan importante o eres tan desorganizado como para no coger tus vacaciones anuales!

En otras palabras si fuiste tan desorganizado que no pudiste coordinar una ventana con tu superior para coger tus vacaciones eso es responsabilidad tuya. Nuevamente le estamos sirviendo al “Servidor Público” por su “ejemplar” desempeño en la gestión pública.

Este “Servidor Público” también puede reclamar el pago de sus días de enfermedad no usados. La inmoralidad de este tipo de arreglo ya no es patente para la mayoría de un pueblo anestesiado por tanta corrupción. Los días de enfermedad se instituyeron para proteger los días de vacaciones. De esta forma si un empleado se enferma el mismo tiene acceso a sus días de enfermedad y así no tiene que usar de  sus días de vacaciones para cubrir por las misma. Sin embargo, el agente corruptor que es el gobierno ha permitido la cultura de permitir que la gente vea los días de enfermedad como días de vacaciones y ha tenido que recurrir a pagar los mismos para evitar que la gente falte. En la industria privada a este tipo de persona se le llama a capítulo y se le instruye para que cambie su comportamiento.

Sin embargo, el comportamiento mas patente de como el gobierno trata a los  “Servidores Públicos” como realeza es la incapacidad de bajar la nómina gubernamental aún en situaciones de crisis como estas. Es mas que bien conocido el batatal político del cual está llena la nómina gubernamental y el cual es la razón del Gigantismo Gubernamental en Puerto Rico. En la industria privada la nómina se afecta si el negocio no puede cargar con la misma de acuerdo a las ganancias logradas en el año. En el gobierno este proceso no sucede y nos venden la idea de que es mejor mantener a este  “Servidor Público” a toda costa haciendo de esta crisis una compartida por todo el sector privado. Si 20,000 empleos son perdidos en la empresa privada a lo largo de varios años nada pasa. Pero si 20,000 “Servidores Públicos” pierden sus puestos se convierte esto en un grito de lucha incansable para restituir los mismos. El gobierno es como la mafia; que recolecta impuestos de los buenos negocios para supuestamente protegerlos de los daños que sufrirán de manos de ellos mismos. El gobierno, si tiene que aumentar los impuestos a la población del sector privado, así lo hará y el mismo tendrá que pagar, no por solidaridad; sino para evitar el daño que el gobierno ejecutará en contra de la persona que no cumpla. Bajar de forma considerable la nómina del gobierno  y aumentar la edad de retiro liberaría capital suficiente para resolver los desmanes fiscales del gobierno sin tener que aumentar ningún impuesto. Pero nuevamente es patente que el “Servidor Público” es el servido en este país. El  hecho de que el gobierno es una carga para el sector privado y que por tanto esa realidad se debe reflejar en el comportamiento del mismo, nadie lo contempla.

Ya hay energúmenos que abogan por la implantación de mas impuestos a las compañías foráneas con el discurso de que las mismas deben aportar de forma justa y ayudar al país a salir de esta crisis. Esto aún cuando es patente que en nada son responsables de la crisis del gobierno.

Sin embargo, a este furioso carácter no se le ocurre que estas compañías están creando empleos aquí, y no creando los mismos en los estados y países de donde provienen, precisamente porque se les ofreció una menor carga contributiva aquí lo que aumenta sus ganancias. Este mismo espécimen abraza el discurso de que estas compañías explotan a Puerto Rico para lograr sus ganancias y que las mismas por tanto deben aportar con una mayor tajada de la misma.

Nuevamente vemos que el “Servidor Público” es tan importante para el gobierno que al mismo no le importa las consecuencias que pueda acarrear el continuar allegando mas capital del sector privado para salvarlo; aún cuando esto signifique el desastre total a largo plazo.

Esta es definitivamente la oportunidad única para que el pueblo de Puerto Rico despierte y entienda que la gestión gubernamental, al igual que una compañía sin fines de lucro, hay que correrla como un negocio no como una cuenta sin límites cuyos fondos han de ser repartidos por mafiosos políticos y cuyas consecuencias nunca ellos han de pagar.

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