PROTECCIONISMO ECONÓMICO – COMO PEGARSE UN TIRO EN EL PIE Y SER FELIZ

Me voy a embarcar en un análisis de las bondades del proteccionismo económico en Puerto Rico. Empecemos con una historia;

Hace un tiempo fui al estado de la Florida con mi familia a visitar World Disney.  Nos alojamos en un apartamento con cocina cerca del parque. Al llegar lo primero que hicimos fue comprar los víveres necesarios en el supermercado mas cercano ya que contando con una cocina podíamos confeccionar lo que nos diera en gana. Demás está decir que gastamos mucho menos haciendo esta compra en Florida que si la hubiéramos hecho en Puerto Rico.  Sobretodo, lo mas impactante era el costo de los plátanos.  A 16 centavos cada uno contrastaba muy favorablemente con lo que cuesta en Puerto Rico, casi 1 dolar.

¿Cómo es que en un estado donde no crece el plátano el mismo se obtenga a un precio seis veces mas barato? ¿Cómo es que el puertorriqueño que vive en la Florida puede hacer, tan a menudo como quiera, todo tipo de confección alrededor de este farináceo sin hacer trisas su presupuesto?

Pues bien, resulta que en Puerto Rico hay unos 1,000 agricultores que cosechan plátanos. La cantidad de plátanos que ellos producen se consume en su totalidad dentro de Puerto Rico. Según datos obtenidos a través del Internet los plátanos en Puerto Rico generan alrededor de unos 90 millones de dólares. Pero el dato mas interesante es que el Gobierno de Puerto Rico prohíbe que se venda plátanos, sin procesar, provenientes del extranjero por lo que la demanda del plátano sin procesar dentro de Puerto Rico solo se puede subsanar con lo que se cosecha internamente, de ahí el alto precio del mismo.

Quiero hacer el intento de hacerles ver que Puerto Rico estaría en mejor posición económica si estos 1000 agricultores se acogen al desempleo y el gobierno permitiera la importación de plátanos de Centro y Sur América.

Si el precio de los plátanos en Puerto Rico fuera igual al de la Florida, gracias a la importación del mismo los puertorriqueños estaríamos gastando alrededor de seis veces menos de lo que gastamos en estos momentos en plátanos. El resto los estaríamos gastando en un sin número de otras cosas que hacen de nuestra vida una mas cómoda y rica. El Gobierno de Puerto Rico en su afán de proteger a este tipo de agricultor nos impone, mediante su acción, el equivalente a un arbitrio de 600% en el costo de los plátanos al prohibir la importación del mismo. Mediante esta acción los agricultores de plátanos se han convertido de forma subrepticia en empleados del gobierno, protegidos por el mismo.

¿Pero, porque detenernos con los plátano? ¿Porqué no hacemos lo mismo con todos los otros vegetales y frutas que se pueden dar en Puerto Rico; y de una vez hundimos a este país?

Este tipo de acción es el resultado de ideas erróneas sobre la idoneidad de que Puerto Rico sea auto suficiente en la producción de alimentos y sobre la necesidad de que el dinero que se invierta dentro de Puerto Rico se quede en Puerto Rico.

La ilusión de que Puerto Rico sea auto suficiente en la producción de alimentos es solo eso, una ilusión. Cualquier política forzada desde el altar gubernamental, terminará con resultados similares al del plátano. Resultado que nos hace mas pobre a todos los puertorriqueños con la excepción de 1000 de ellos. Resultados que aumentan la inflación de la canasta de suministro a los miembros de la sociedad haciéndolos mas pobres pero a la vez que nos duermen con el chiste de que ese dinero se queda en Puerto Rico y por tanto de alguna forma nos hace mas ricos.

El mundo moderno es uno tan entrelazado que cualquiera que abogue por forzar políticas autárticas terminará haciéndole mas daño al pueblo que bien. Las fronteras entre naciones es una línea divisoria de invención humana. Mas seguridad nos traerá cosechar relaciones comerciales cercanas con aquellos productores extranjeros que nos pueden suministrar lo necesario al costo mas barato. La posibilidad de una catástrofe global que interrumpa la distribución alimentaria de nuestro planeta es tan remota que hace absurda cualquier política que se esconda detrás de ese temor. Bajo ese temor nuestros políticos pueden seguir hilando todo un entramado de leyes que solo ayudarán a hacer de la vida en Puerto Rico una mas infernal de lo que es.

En este mundo todos dependemos de todos y  esto aplica a las naciones también. Al igual que la miseria le caerá a aquel que intente sobrevivir solo, sin la ayuda de nadie, lo mismo le sucederá a cualquier nación que trate de hacer lo mismo al forzar políticas como estas.

Toda transacción libre de coerción gubernamental se lleva a cabo porque beneficia a ambas partes. La persona que compra el plátano quiere beneficiarse del placer que es consumir aquellos platos confeccionados a base de plátanos y va a buscar a aquella persona que los venda mas barato ya que desea que le sobre mas dinero para poder disfrutar de otras cosas. La persona que vende el plátano quiere beneficiarse de la venta del producto y buscará la forma de venderlo al precio mas caro que le cubra los costos de producción y le sobre mas dinero para poder disfrutar de otras cosas.

El valor del plátano, como el de cualquier otro artículo, es algo subjetivo para cada persona que lo compra y depende de cuanto esa persona valore otras cosas que se pueden conseguir con el mismo dinero. Por tanto, para la persona que consume plátanos el precio justo es aquel al cual pueda conseguirlo mas barato. Para la persona que produce el plátano el precio justo del mismo es aquel que le devengue mas entradas por unidad de tiempo. O sea, el precio justo es aquel al cual pueda vender mas caro el artículo.

Estas dos acciones contrarias actuando entre sí es el mecanismo por el cual el precio justo de un  artículo, como el plátano, se descubre. Si este precio es muy  bajo como para que el productor de este artículo pueda subsistir entonces significa que este productor ha de moverse a otro tipo de siembra. Pasar leyes que protegen a este productor para evitar que a través de la acción general de la sociedad, la misma pueda beneficiarse de un producto mas barato que proviene del extranjero no nos hace mas ricos y no ayuda a la economía no importa cuanto así no lo quieran vender los políticos y economistas del gobierno.

No solo somos mas pobres por tener que pagar mas para consumir un producto que las leyes protegen, en contra de la voluntad general de la sociedad,  sino que las fuerzas inventivas para lograr algún otro tipo de siembra que se pueda sustentar por sí sola y que aumente la diversidad de productos agrícolas no se da. Como bien hice notar antes, estas leyes lo que hacen es aumentar el número de empleados que dependen del gobierno para su sustento. Esto es lo mismo que si importáramos el producto desde el extranjero y le aumentáramos el precio varias veces mediante impuestos los cuales retribuiríamos a estas 1000 personas para su sustento. Esto es otra forma de Gigantismo Gubernamental.

Incentivar, mediante gestiones gubernamentales, la actividades agrícolas para lograr una mayor producción en este sector de la economía es un gesto loable. Sin embargo, los resultados de la misma solo serán beneficiosos al país si a la larga son autosustentables sin la coerción legal del estado. Aquello que se produzca en el país tiene que competir con el mismo producto que está disponible en el mercado internacional. No ganamos nada con una agricultura que aumente nuestro índice de inflación. De nada vale argumentar que cuando caiga un meteorito en la tierra e interrumpiera las líneas de suministros, nosotros al menos tendremos algo para comer. Con este tipo de lógica no habrá límite a la dañina creatividad de nuestros políticos para tratar de mitigar, a través de leyes coercitivas,  los supuestos daños causados por todo tipo de desastres improbables.

El argumento de que Puerto Rico ha de ser autosustentable es fácil de derrotar en la sociedad en general al uno mostrar los resultados tan impactantes de tal tipo de política, como lo es la del plátano, ya que todo individuo buscará la forma de que su dinero rinda mas para poder lograr mas con el mismo. Aún así, es fácil para los economistas y políticos de turno abogar por este tipo de política cuando casan la misma con la idea de que Puerto Rico se beneficia y se hace mas rico cuando el dinero que los ciudadanos invierten en artículos o servicios se queda en Puerto Rico. Mas lejos de la verdad no puede estar esto, pero dado lo perverso que es la economía como área de estudio, las ideas malas siempre suenan, lucen y huelen maravillosas mientras que la ideas que realmente hacen el bien son insípidas, antipáticas y hediondas.

El dinero que sale del país se usa para obtener aquellos artículos manufacturados en el extranjero que hacen de nuestras vidas unas mas llevaderas y ricas de experiencias. Si este dinero se quedara dentro de Puerto Rico nuestras vidas serían pobres, aburridas y llena de necesidad. La pobreza en nuestro pueblo sería una mas aguda y ubicua de lo que es ahora.

El dinero que entra a nuestro país es el resultado de servicios prestados por los residentes de nuestro país a ciudadanos o corporaciones extranjeras. Este dinero que entra al país lo tenemos que usar de la forma mas eficiente posible, y esto significa conseguir aquello que necesitamos al precio mas barato no importa de donde provenga.

El único esquema que funciona, para mantener el dinero generado en Puerto Rico dentro del país, es aquel donde se le requiere a compañías extranjeras que mantengan parte del dinero generado en bancos locales para que sirva como semillero para futuras inversiones. Cualquier otro esquema como por ejemplo el del plátano, nos hace mas pobre como país, no mas ricos no importa cuanto así nos lo quieran vender los economistas prestidigitadores con los cuales contamos.

El proteccionismo económico solo es beneficioso cuando el mismo está acompañado de un plan estratégico para lograr que la actividad siendo protegida pueda competir a la larga sin la ayuda gubernamental. Este plan estratégico debe tener un límite de tiempo de 5 años a lo más. Si la actividad logra ser competitiva entonces el dinero que se pagó demás se convierte en una inversión capital y no en un gasto. Si la actividad no es competitiva en el mercado la misma debe ser abandonada para evitar continuar con la pérdida de capital y también evitar que los actores de la misma se conviertan subrepticiamente en empleados del gobierno central y por tanto en una carga mas para la sector privado.

La economía es un área de estudio tan perversa que muchos son los países que se han arruinado siguiendo lo que parece a todas luces, políticas sensibles y racionales para lograr el bienestar social; ya que estas son mas fáciles de defender que las políticas que redundan en un mayor beneficio para la sociedad a largo plazo.

Esta particularidad de la economía como área de estudio es lo que hace posible que nos peguemos un tiro en el pie y aún cojeando del tiro sigamos defendiendo los resultados de tal desfiguramiento.

Un comentario

  1. […] Las políticas de proteccionismo económico solo benefician a la economía en situaciones bien particulares y solo por un número definido de años; nunca de forma indefinida. Estas políticas protegen intereses económicos de empresarios que de otra forma no pueden competir con los productores extranjeros. Los políticos convencen al pueblo de que estas leyes lo benefician al restringirle la libertad para que no compre aquello que le beneficia económicamente. ¿Suena alocado no? Pero esto es lo que las políticas proteccionistas hacen. LINK […]

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