LA GESTION PUBLICA EN LA INDUSTRIA DE LA GENERACIÓN ELECTRICA

En el artículo COMENTARIO SOBRE LA AUTORIDAD DE ENERGÍA ELÉCTRICA se hace una defensa para la desregulación de la industria generatriz de electricidad y el desmantelamiento de la corporación pública. También se describe como se estructuraría tal desregulación. Sin embargo, es necesario extender el argumento en pro de la privatización de la generación de energía eléctrica ante información presentada por personas en contra de la posible privatización de la AEE.

En los EEUU el 14% de la población consume energía producida por corporaciones públicas. La electricidad vendida por estas corporaciones es mas barata que la energía producida por las corporaciones privadas. En promedio la diferencia es de un 14%. Sin embargo, esto no es así para la energía que se le vende a la industria y el comercio. Para estos la energía comprada a estas corporaciones públicas es mucho mas cara que la que compran a las corporaciones privadas. Demás está decir que el costo mas bajo a las industrias es mas importante que el costo mas bajo a las residencias ya que esto hace mas competitivo a esa zona para la generación de empleos.

Aún así, bajo esas estadísticas todo parece indicar que es mejor la gestión pública que la privada en cuanto a la generación de electricidad para consumo residencial. Sin embargo, un análisis mas profundo de la situación arroja lo que es evidente para cualquiera que ve en la gestión pública de la cosa privada como algo distorsionador y dañino en la economía.

Comencemos por el hecho de que las utilidades públicas no pagan impuestos mientras las privadas sí. El monto de impuestos en las corporaciones privadas llega a un 20% del grueso de ventas. También le cobran impuestos por la financiación capital.  En el caso de las corporaciones privadas la acumulación de capital es necesaria para revertir parte de las ganancias a los inversionistas. Las corporaciones públicas para su ventaja trabajan bajo la certeza de que el gobierno siempre estará ahí para lanzarles un salvavidas en caso de que sea necesario el mismo para no irse a la bancarrota.

Aún así, el promedio de venta del kWh de las corporaciones públicas es de unos 12.5 centavos mientras que el de las privadas es de un 14 para las residencias.

Si el gobierno se embarcara en la venta de autos nuevos, los mismos serían mas baratos que los de la competencia bajo estas mismas condiciones en las cuales operan las utilidades públicas en EEUU. Lo mismo sucedería si abriera una ferretería, panadería, mueblería, tienda por departamento; sin embargo a nadie se le ocurriría plantear que el gobierno se apropie de todo tipo de negocio y empiece esta competencia desleal en contra de la empresa privada. Podríamos llevar este ejemplo a su conclusión mas extrema y absurda que vimos en los países comunistas donde el 100% de los negocios eran operados por el gobierno con lo resultados desastrosos que conllevaron.

Las utilidades públicas en los EEUU se venden allá como algo necesario para mantener los precios bajos y así obligar a las corporaciones privadas a bajar los precios a su nivel mas bajo posible. Este argumento podría tener alguna validez al confrontarse uno con los números de costo de kWh arriba mencionados. Sin embargo, también podría hacerse el contra argumento de que las compañías privadas, a través de la competencia, han bajado los costos tanto que la única forma de que las utitidades públicas pueden dominar en precios es gracias al acomodo que tienen precisamente con el gobierno que los exenta de pagar impuestos, que siempre podrán emitir bonos de deuda a costos bajos gracias a esta relación y que no tienen la presión de acumular capital para sobrellevar cualquier situación adversa en el futuro.

Las personas que acentúan el “fracaso” de la privatización en los EEUU, debido al costo mas caro de la electricidad de los entes privados comparados con los públicos, para defender la gestión de la AEE no están siendo genuinos con la verdad y solo están empujando una agenda; mantener esta corporación bajo el control público. En los EEUU nadie de alguna monta considera la desregulación un fracaso, por lo contrario la desregulación continúa al punto de que se está planteando la desregulación del lado “retail” de la misma la cual todavía está regulada. Los que defienden un papel de la gestión pública en la generación eléctrica en los EEUU no lo hacen pensando en terminar con la privatización sino como una forma de mantener una métrica de comparación para que las utilidades privadas mantengan sus precios bajos.

En Puerto Rico todavía no hay una competencia entre el lado privado y el lado público. La AEE le compra la energía a los entes privados y ella lo revende a los clientes justo con el resto de la energía que ella produce. Por tanto, los ahorros en costos de la generación eléctrica por los entes privados no se reflejan en las facturas de los clientes dado que la AEE incluye sus gastos en la misma mas el costo de todos los otros subsidios que la legislatura estatal ha pasado por ley.

Es de suma urgencia que nos movamos a desregular la gestión generatriz y distributiva de la energía eléctrica para que el pueblo de Puerto Rico pueda comenzar a moverse por el camino que nos llevará a la disminución de los costos de esta gestión.

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