¿EL CAPITAL RECOSTÁNDOSE DE LOS TRABAJADORES?

Puerto Rico está en la situación que está precisamente porque pensamos sobre la economía y el comportamiento humano sobre premisas románticas que suenan bellas y preciosas; pero que nos están hundiendo en la miseria.

Leyendo el portal REPENSANDO LA NACIÓN me topé con un artículo titulado LOS POLÍTICOS Y EL CAPITAL RECOSTANDOSE DE LOS TRABAJADORES escrito por el Sr. Reynaldo Martínez.  Estoy deacuerdo cien por ciento con la opinión que enarbola él cuando habla de los políticos del país. Sin embargo, cuando habla del Capital, o en otras palabras, de los empresarios repite el mismo discurso de izquierda que siempre ha mantenido a latinoamerica hundida en la miseria. En el artículo el autor Reynaldo Martínez Velázquez repite el pensamiento marxista siguiente:

“El sector del capital, en general, se quedan con las riquezas que producen los trabajadores; por definición se enriquecen de lo producido por otros.”

Por tanto, no pude resistir comentar en el artículo que este pensamiento fue refutado a finales del siglo 19 por el economista Bohm Bawerk, entre otros, al explicar este la función de los capitalistas en la sociedad la cual es una que a la larga beneficia a los pobres en la misma al estos factorizar el tiempo dentro del ciclo de producción. En otras palabras, los ricos en su afán de hacerse mas ricos invierten su capital, en el presente, en empresas para las cuales necesita de mano de obra que proviene en su mayor parte del segmento mas pobre con la esperanza de que le redunde en un interés de capital en el futuro; así beneficiando a los pobres en el presente.

Sin embargo, el Sr Reynaldo Martínez Velázquez contestó mi comentario con otro suyo del cual saco estos dos extractos que resume la mayor parte del mismo.

 “…no estoy proponiendo el socialismo. Creo en la economía del mercado, creo en la acumulación del capital (especialmente a través del cooperativismo) y creo que aquellos que ponen el capital y los que toman el riesgo deben recibir y compartir de las riquezas creadas por los recursos de la empresa.”

“No creo que el accionista y el capitalista es dueño de la riqueza generada, al igual que no creo que los recursos naturales son de pertenencia privada.”

Mejor prueba que estos dos párrafos del “doublethink” de George Orwell no la hay. En el primer párrafo dice él que no cree en el socialismo y sí en la economía de mercado. Sin embargo, en el segundo párrafo clama que no cree que el accionista y el capitalista sean dueños de la riqueza generada, idea que es central y base de toda la doctrina socialista y la cual va en contra de la economía de mercado.

A su respuesta a mi comentario añadió como ejemplo el como Walmart, símbolo del capitalismo salvaje, cerró una tienda en Canadá cuando los empleados de la misma lograron unionarse, así evitando que las uniones pusieran un pie de entrada al resto de las tiendas alrededor de los EEUU. Con esta acción Walmart evita tener que compartir las riquezas que, para él, son de pertenencia de los empleados.

No tengo que recordarles, la última vez que se intentó diseñar una economía moral y justa; el esfuerzo terminó siendo un desastre para la vida de millones de personas alrededor del mundo.

Compartir las riquezas de la empresa entre los empleados es una propuesta romántica, impráctica y riesgosa. La misma no va a la par con el comportamiento humano en general ni con la economía de mercado; la cual no tiene consideraciones de justicia y moralidad, solo de maximización de recursos y el uso eficiente de los mismos. Esta forma de pensar es un reflejo de la insistencia de querer imaginar el macro (el ideal de cómo una economía moral y justa ha de ser) y desconectar el mismo del micro (el comportamiento de los miembros de la sociedad) aún cuando es el micro el que define las características del macro.

Ninguno de nosotros va a una tienda en busca del artículo más caro sino del más barato que nos funcione. Aún sabiendo que el artículo más caro viene de una compañía que ofrece mayor remuneración a sus empleados de lo que dicta el mercado;  yo, al igual que todo aquel que tiene un sueldo limitado (99% de la gente), voy a escoger aquel artículo que rinde mi dinero y que me permite ahorrar del mismo. En otras palabras mi consideración para hacer esta transacción es una puramente amoral y de maximización de mis recursos. Ningún accionista invierte en compañías donde las acciones no le redunden mayor beneficio. Si la compañía A tiene menos rendimientos que la compañía B yo voy a mover mis acciones de A a B aún sabiendo que la compañía A tiene empleados mejores remunerados y mejores beneficios que la compañía B. Nuevamente, mi consideración para hacer esta transacción es una puramente amoral y de maximización de mis recursos. Este comportamiento lo tienen todas las personas, aún los intelectuales que pecan en fantasear con una economía moral. Por tanto, y como reacción a esta acción conjunta de los individuos en la sociedad (osea Usted, Yo y el Resto del Mundo) las compañías buscan la forma de bajar todos los gastos, entre ellos la cantidad de empleados y los sueldos de los mismos para lograr una mayor acumulación de capital; la cual es necesaria para la supervivencia a largo plazo de una compañía; dado que el futuro siempre es incierto.

El sueldo justo que ha de devengar un empleado es aquel que es establecido por el mercado y no por una consideración de justicia abstracta. El mercado, que no es otra cosa que las decisiones tomadas por todos los individuos de la sociedad según las circunstancias que le rodean a cada uno, establece cual es el sueldo óptimo para tal o cual actividad económica. Nuevamente, el mercado es amoral al establecer cual es el sueldo óptimo para tal o cual actividad económica.  Por tanto, el sueldo óptimo es aquel que logre un mínimo de “turnover” en esa región para ese puesto de trabajo. Un ejemplo de esto es North Dakota donde una persona puede ganar $15.00 dólares la hora trabajando en un McDonald, el doble del mínimo federal. Esto es así ya que la demanda por gente sin habilidades mayores en ese estado es bien grande debido al boom petrolero.  McDonald no paga este sueldo por consideraciones morales sino como medida de eficiencia para limitar el “turnover”. En el resto de los estados McDonald paga el mínimo federal; un poco mas de $7.00 dólares.

El mercado es solo un reflejo de como los individuos se comportan en la sociedad. Mientras nuestro comportamiento individual sea uno de maximizar nuestros recursos económicos limitados el mercado se comportará así.

Dice el Sr. Reynaldo Martínez Velázquez que Walmart es un ejemplo de capitalismo salvaje. Ese término es usado por ese segmento de la intelectualidad que insiste en creer que la realidad se puede cambiar por el mero hecho de que se lo imaginan. O sea, que el macro está desconectado del micro. Cuando un Walmart abre sus puertas son muchos los que buscan empleo en la misma. ¿De qué forma es Walmart responsable de que los sueldos bajos que ofrece sean todavía lo suficientemente atractivos para que la gente busque empleo y ser parte de esa compañía? ¿Por qué el hecho de Walmart querer abrir una tienda los hace de repente responsable de tener que ofrecer sueldos que vayan muy por encima de los que el mercado y  su estrategia de negocios dicte en esa región? Esto es equivalente a decir que esa región estaría mejor con esas personas desempleadas en vez de trabajando en Walmart, una propuesta realmente absurda. La mejor prueba de que un Walmart es beneficioso a una región es, primero, la facilidad de poder conseguir gente dispuesta a trabajar como empleados de la misma al sueldo ofrecido y segundo, la cantidad de clientes que deciden comprar ahí en vez de donde solían comprar antes. Ser ciego en cuanto a esta realidad es lo que hace posible que los intelectuales sigan con la insistencia de que estas tiendas hacen más daño que bien. Los intelectuales siempre se sienten más superiores que las masas y el hecho de que las masas actúen de cierta forma para ellos no es razón para cambiar de opinión sobre la idoneidad o no de estas tiendas.

Walmart tiene una estrategia de negocio la cual es ofrecer artículos de consumo al mejor precio y una gran diversidad de los mismos bajo el mismo techo. Esto significa que tiene que minimizar los costos y darle valor a las acciones que compran los accionistas para seguir atrayendo más inversionistas y seguir creciendo. Walmart no es responsable de que haya tantos desempleados sin habilidades mayores. Si Walmart aumenta sus gastos de empleomanía mas allá de los que el mercado dicta tendría que abandonar algún aspecto de su estrategia operacional. ¿De qué forma se beneficia la sociedad con menos Walmarts y sobre todo aquellos que no tendrían oportunidad de empleo en la misma? El caso de Canadá es un excelente ejemplo. ¿Realmente están ellos mejor sin Walmart que con un Walmart sin unión? A lo mejor piensas que sí, como la mayoría de los intelectuales, pero esto es solo una prueba de lo irracional que es toda discusión en cuanto a esta cadena comercial y en cuanto a cómo la economía funciona versus cómo debería funcionar según nuestras mejores fantasías morales. Fantasías que se alimentan de esta desconección entre la acción de los individuos en la sociedad, el micro (todos nosotros), y como esta acción define como funciona el macro, la economía en general.images (2)

Un buen ejemplo de cuan desastroso es pagar más allá de lo que el mercado dicta nos los traen las compañías con uniones. Los empleados unionados en general ganan alrededor de 20% más que los empleados no unionados. Esto ha sido así a lo largo de la historia. En el caso de las compañías con uniones las mismas han “compartido”  mas de sus ganancias en sueldos más altos y mayores beneficios. Estas compañías comparten sus ganancias no de forma voluntaria sino a través de la acción violenta de las uniones las cuales coaccionan a estas compañías a invertir más en sus empleados mas allá de los que el mercado dicta. El resultado final a través del tiempo es que las uniones han bajado a un 7% (y sigue bajando) de participación en la empresa privada de lo que una vez fue un 35%. Esto es así porque estas compañías han ido quebrando y desapareciendo ante su incapacidad de poder competir. La razón de esta baja gradual pero constante a través de las décadas es precisamente la incapacidad de estas compañías de acumular capital para invertir en mejoras de proceso e incentivar a los accionistas a invertir más en la compañía. Esta baja se ha dado aún ante el apoyo del NLRB (National Labor Relation Board) el cual ha apoyado a través del tiempo la formación de uniones. El NLRB ha llegado al punto de alinearse por completo con las uniones al tratar de detener el esfuerzo logrado para que las voletas de votos en una votación, en pro de la formación de una unión dentro de una empresa, sean secretas en vez de públicas ya que al ser públicas los trabajadores se sienten intimidados de votar en contra del movimiento unionado. El voto secreto es una de las herramientas que ha logrado detener y echar para atrás el movimiento laboral organizado en las empresas privadas. La mayoría de los empleados no las quieren debido a esta impresión que hay en cuanto a la relación directa entre unión laboral y decadencia comercial de una compañía según pasa el tiempo.

Este ejemplo de la acción de las uniones dentro de la empresa privada através del tiempo hecha luz sobre lo indeseable que es la acción laboral unionada en el gobierno. Según la uniones van desapareciendo en la empresa privada, la misma va en aumento en el sector público gubernamental lo cual es paténtemente absurdo y contraproducente para todos. ¿Por qué? Porque la desaparación de las uniones del sector laboral privado es un reflejo de la acción individual de todos nosotros (aún de los izquierdistas) al tratar de maximizar nuestros recursos. En otras palabras es un reflejo de nuestras preferencias en cuanto a como debe correr la economía. Nuevamente, nadie compra el artículo mas caro sino el mas barato que devengue la misma función y nos satisfaga igual. Nadie escoge, entre comprar un artículo de la compañía A versus compañía B, de acuerdo a cuan bien la compañía A o B le pague a sus empleados. Nadie al momento de comprar le interesa ese dato y solo decide por el artículo que maximize sus limitados recursos. Las empresas privadas tienen que ajustar sus comportamiento (eficiencias, gastos, sueldos) de acuerdo a esto. Sin embargo, en el sector público esta presión no se dá. El político en su profunda insolidaridad con la realidad aumenta sueldos y beneficios ganando así adeptos en la total certeza de que nunca tendrá que encarar el desmadre de las finanzas que esta acción conlleva. El político solo tiene que subir las contribuciones la cuales todos tenemos que pagar a la fuerza sino queremos enfrentarnos al brazo armado del gobierno (policía) la cual protegerá cualquier decisión de su otro brazo judicial en contra del ciudadano que no sea “solidario” con sus desiciones. El gobierno está exempto de las anhelos del mercado a diferencia de las empresas privadas que tienen que luchar dia a dia para sobrevivir.

Los intelectuales padecen de esta crisis existencial, que todos sufrimos mas o menos todos los dias temprano en la mañana pero de la cual la mayoría nos recuperamos y seguimos con nuestra realidad, y se embarcan en ideas fantasiosas sobre como debería correr la economía para hacerla una mas inclusiva, justa y moral sin entender las consecuencias dañinas de tales ideas.  Ellos se convencen de lo posible de tal empresa por el mero hecho de que lo pueden imaginar. Como bien dijo un filósofo, son gente bien dada a pensar pero que no tienen las herramientas para encadenar sus propuestas con la realidad y por ende pierden perspectiva de las consecuencias de las mismas. Se les hace imposible entender que el mercado (la acción de todos incluyendoles a ellos) en conjunto con la estrategia de negocio de una empresa define los sueldos de la misma. Que la acumulación de capital la obtiene aquel que arriesgó todo en la empresa (accionistas o entes privados dueños de la empresa), precisamente aquel que no puede compartir las pérdidas cuando su inversión fracase y que pensar en la misma como un bizcocho a repartir solo llevará a que esta acumulación disminuya con el tiempo para detrimento de los mas pobres en la sociedad.

Obligar a las compañías o individuos a compartir el capital acumulado solo lleva a la eventual disminución de las inversiones capitales necesarias para comenzar nuevas empresas y operaciones lo cual a la larga impacta más a los pobres con menos oportunidades de empleo. Compartir el capital acumulado para el bien de los trabajadores es digno de una balada romántica de bohemia en algúna barrita nocturna pero tratar de coaccionar  la economía para que funcione así en la realidad solo nos llevará a la mas profunda desilución que solo la pobreza de opciones de empleo puede generar.

Este es el camino que Puerto Rico ha escogido, con sus altos impuestos y onerosa burocracia gubernamental que hacen difícil la implementación de negocios y la acumulación de capital.

¿qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s